Michel Sama lleva más de dos décadas manipulando objetos y generando todo tipo de ruidos en paisajes sonoros y visuales que buscan permanentemente el equilibrio entre la calma y la zozobra. Del ruidismo fracturado de sus inicios al aislacionismo hechizante de Fullamorta, su obra transita entre la imagen y el sonido, terrenos donde surgen eventos apenas perceptibles pero que entran en foco con atención y práctica.